La dismenorrea es una afección menstrual que afecta entre el 30% y el 75% de las mujeres a escala mundial. Esta enfermedad causa dolor pélvico y abdominal intenso y aparece en las mujeres antes o durante la menstruación.  

Hablamos de dismenorrea primaria cuando se manifiesta por primera vez durante la adolescencia. El dolor se inicia antes de la menstruación e inmediatamente después de esta y puede durar entre 24 y 48 horas. Se concentra en la parte inferior del abdomen y algunas veces puede expandirse hacia los muslos o la región lumbo-sacra. A consecuencia de este intenso dolor, la mujer puede experimentar nauseas, vómitos, estreñimiento, diarrea, cefaleas, astenia y, en raras ocasiones, crisis de síncope con perdida de  consciencia. Generalmente este dolor no va relacionado con un problema ginecológico o enfermedad. 

La dismenorrea secundaria se inicia más tarde que la dismenorrea primaria, es decir, años después de la primera menstruación. El dolor está relacionado con factores localizables fuera o dentro del útero y se manifiesta durante la menstruación. A diferencia de la dismenorrea primaria, aquí sí existe un problema ginecólogo o enfermedad. Las causas más frecuentes son la endometriosis y la adenomiosis.

¿Cómo afrontar el dolor?

Lo primero que debemos hacer es concertar una visita ginecológica para que un profesional de la salud nos pueda hacer un estudio detallado. Entonces, él mismo determinará cuál es el mejor tratamiento a seguir. Es muy probable que nos facilite una medicación específica, normalmente algún antiinflamatorio o incluso anticonceptivos. A veces también nos pueden recomendar seguir una dieta. La cuestión es que nunca tenemos que automedicarnos porque muchas veces este dolor no desaparece tomando antiinflamatorios y el abuso de ellos puede perjudicar nuestra salud. 

¿Qué te puede proporcionar la fisioterapia?

La fisioterapia constituye un camino paralelo para aliviar los síntomas de la dismenorrea primaria capaz de sustituir a la farmacoterapia y sus efectos secundarios. No solo nos puede ser útil para aliviar la intensidad del dolor sino que también beneficia el flujo de sangre y restaura la armonía de nuestro cuerpo. 

Algunas de las técnicas más eficaces para afrontar el dolor son la estimulación renocutánea nerviosa (TENS), la acupresión, el kinesiotaping, la manipulación ósea, la masoterapia, la termoterapia y el ejercicio terapéutico. Podréis leer en detalle en qué consisten todas estas técnicas aquí.

En Rehabilates contamos con un equipo especializado en diferentes áreas de la fisioterapia para poder tratar a cada paciente según sus necesidades y su naturaleza. 

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