El Parkinson es una enfermedad degenerativa del sistema nervioso central que afecta al movimiento de la persona que la padece. Esta enfermedad es crónica, es decir, que persiste durante un extenso periodo de tiempo, y progresiva, la cual cosa significa que sus síntomas empeorarán con el paso del tiempo. No existe una cura pero hoy en día existen varios recursos médicos y no-médicos para paliar los síntomas, retardar la evolución de la enfermedad y mejorar eficazmente la calidad de vida de la persona que la sufre.

Síntomas

El Parkinson afecta de diferente manera a cada persona, la evolución puede ser muy lenta en algunos pacientes y en otros puede evolucionar más rápidamente. Algunos de los síntomas más habituales son los siguientes: temblor, lentitud de movimientos, rigidez muscular, problemas de desequilibrio y coordinación, además de alteraciones en el habla y la escritura. Más información sobre cómo afecta esta enfermedad aquí.

¿Cómo puede ayudar el Pilates?

Desde los primeros estadios de la enfermedad de Parkinson es necesario seguir una rutina de ejercicios físicos con el fin de mejorar y evitar el progresivo deterioro de la coordinación, la elasticidad, el equilibrio, el control postural, la marcha y el tropismo muscular.

El Pilates consiste en una serie de movimientos que posibilita una rehabilitación con movimientos de bajo impacto, sin riesgo de lesión, destensando los músculos afectados y mejorando la coordinación y el equilibrio.

A continuación os mostramos cuatro beneficios principales que proporciona el Pilates:

  1. Mejora del tono muscular y disminución de la rigidez: Durante el desarrollo de la enfermedad los músculos pierden tono y flexibilidad. Los ejercicios de Pilates ayudarán a aumentar la fuerza y la potencia muscular, así como a mantener las estructuras musculares en estado óptimo y evitar las rigideces propias de la dolencia.
  2. Corrección de la postura y mejora del equilibrio: El hecho de adoptar posturas inapropiadas y de forma repetitiva puede provocar desviaciones que afectan la columna, cuello y hombros. El Pilates facilita la alineación del tronco y cuello retrasando la tendencia a la postura cifótica y permite recuperar el equilibrio de nuestro cuerpo.
  3. Trabaja la coordinación, la disociación, la precisión y la destreza: durante las sesiones de Pilates se trabajan ejercicios que favorecen la coordinación y el movimiento para ayudar al paciente a poder seguir con sus actividades básicas e instrumentales de la vida diaria como por ejemplo escribir, hablar por teléfono, manejar el dinero, etc.
  4. Autoconciencia corporal y autoconfianza: Durante las sesiones de Pilates se realizan ejercicios voluntarios donde tomamos conciencia de cada uno de los movimientos que basura. A medida que se van logrando objetivos conseguimos más confianza en nosotros mismos y se favorece la sensación de bienestar.