Algunas mujeres se preguntan si es seguro para ellas y su bebé realizar ejercicio físico durante el embarazo. Incluso algunas de ellas, que siempre se han mantenido activas antes de quedar embarazadas, por miedo o desconocimiento prefieren abandonar cualquier actividad física en el periodo de gestación.

Instituciones como la OMS (Organización Mundial de la Salud) y ACSM (American College of Sports Medicine) recomiendan la práctica de actividad física durante el periodo de gestación, siempre que no haya ningún impedimento médico. 

Antes de empezar cualquier actividad física durante el embarazo, sea cual sea, se necesita la autorización de un profesional en ginecología. Este profesional será quien autorizará o no realizar la actividad en cuestión según las características que presente la salud de la madre y el bebé.

Así pues, practicar yoga durante el embarazo es generalmente recomendable, con previa autorización médica. Los beneficios del yoga pueden resultar una herramienta muy poderosa para prevenir molestias, conectar con el bebé y prepararse por cuando llegue el parto y la recuperación del posparto. Aun así, tenemos que tener claro que no todas las posturas de Yoga son recomendables durante el embarazo. Habrá que recordar a nuestro instructor de yoga nuestra condición para que este adecúe los ejercicios de forma prudente y beneficiosa.

¿Qué beneficios proporciona el Yoga durante el embarazo?

La antigua disciplina del Yoga se basa en la busca de la armonía entre el cuerpo y la mente. Una manera de aprender a escucharse a una misma y tomar conciencia de los cambios que su cuerpo sufre durante el embarazo. 

Los principales beneficios que proporciona el yoga son los siguientes:

  • Aumenta nuestra elasticidad. Durante el embarazo, la franja muscular del perineo, que sostiene el útero, tiene que ser más elástica para permitir el paso del bebé por el canal del parto. Muchas de las posiciones del Yoga actúan sobre esta zona y atenúan las contracciones.
  • Incrementamos la oxigenación. El Yoga ayuda a liberar las tensiones musculares y mejorar la respiración, favoreciendo el incremento de la oxigenación de la sangre y del bebé. Una buena oxigenación hará que la madre se sienta menos cansada.
  • Mejoramos nuestra postura. A medida que el embarazo avanza, la pelvis se desplaza hacia delante y la curva lumbar se acentúa. El Yoga evita el cansancio de la espalda y el dolor en el sacro, el cuello o el jefe. También ayuda a estirar la espalda y a distribuir bien nuestro peso. 
  • Tonifica nuestros músculos. Los estiramientos también resultan beneficiosos para la preparación del parto, puesto que tonifican los músculos. Realizar una tonificación muscular durante el embarazo es muy beneficioso a la hora del parto puesto que los músculos que hayamos tonificado y fortalecido nos ayudarán durante la expulsión del bebé con menos esfuerzo.
  • Nos relaja y facilita la digestión. Nos libera de la ansiedad y el estrés. Podemos mejorar en esto mediante la repetición de un sonido, una sílaba, una palabra o una frase que ayuden a liberar la mente (mantras).

Dos consejos a tener en cuenta durante la práctica del Yoga en embarazadas. 

Bajo ningún concepto las mujeres embarazadas realizarán ejercicios que las sometan a realizar un gran esfuerzo, se trata de hacer ejercicios suaves. Recomendamos que eviten todo sobreesfuerzo. Cada mujer tiene que establecer unos límites puesto que cada embarazo es diferente y existen límites personales. 

También recomendamos prescindir de posturas que estiren excesivamente el vientre de la madre o incluso que lo compriman y evitar clases de “hot yoga” o “bikran yoga”.