La cefalea, que popularmente se conoce como dolor de cabeza, es una sensación dolorosa localizada en el cráneo. Existen varios tipos de cefalea y se presentan por diferentes motivos, entre ellos y los más comunes: por situaciones de tensión, estado de estrés, ansiedad o depresión. La localización del dolor puede variar, y la durabilidad del dolor varía según el tipo de cefalea.

¿Qué tipo de dolor de cabeza puedo tener?

La organización Mundial de la Salud (OMS) hace una clasificación de los tipos de dolor de cabeza que existen y los divide en los siguientes:

  • Cefalea tensional: La cefalea tensional es la cefalea primaria más común. Es episódica y está relacionada con el estrés o la sobrecarga o tensión muscular. Ésta se produce cuando los músculos del cuello y del cuero cabelludo resultan tensos o se contraen. Frecuentemente se describe como una sensación parecida a tener una banda ajustada alrededor de la frente que presiona ligeramente la parte frontal y los laterales de este.
  • Migrañas: La migraña es un tipo de dolor de cabeza que se caracteriza por episodios repetitivos de gran intensidad, que pueden impedir a la persona afectada desarrollar sus actividades cotidianas, y que suelen durar horas o incluso varios días. Este tipo de dolor de cabeza es fácil de identificar porque se manifiesta especialmente en la zona que rodea los ojos y la persona que la sufre experimenta sensibilidad a la luz y a los ruidos del entorno. A veces, incluso puede ir acompañada de mareos y náuseas. Las crisis de migraña suelen tener una duración de entre 4 y 72 horas.
  • Dolor a brotes: Episodios breves, frecuentes y dolorosos que se repiten incluso varias veces en el día.
  • Cefalea de rebote: Es un tipo de cefalea causada por el consumo excesivo de medicamentos. A veces, cuando no podemos soportar el dolor de cabeza, abusamos de los medicamentos con la idea que cuanto más medicados, mejores resultados, pero bajo ninguna circunstancia es recomendable superar la dosis recomendada, puesto que puede generar un efecto rebote y aumentar todavía más el dolor de cabeza. Es conveniente visitar el médico siempre que se dude en la dosis y el medicamento.

¿Qué puedo hacer para aliviar el dolor de cabeza?

Lo primero que haremos es visitar al médico para que pueda estudiar nuestro caso y seguiremos las pautas que nos marque. A pesar de que no hay un tratamiento capaz de curar las cefaleas de manera definitiva, existen medicamentos que, si se toman tan pronto como se presentan los síntomas, podemos eliminar el dolor de forma eficaz. Estos medicamentos los autorizará el médico y él marcará el calendario y la dosis.

La fisioterapia puede resultar muy útil para aliviar el dolor de cabeza, especialmente cuando se trate de la cefalea tensional, puesto que este tipo de dolor es causado principalmente por una tensión muscular y la fisioterapia puede intervenir mediante varias técnicas:

  1. Terapia manual o masaje: ayuda a trabajar los nervios pinzados, a destensar la musculatura y liberar toda clase de bloqueo y tensión que pueda originar el dolor de cabeza. Existen técnicas craneales y actuaciones sobre de la mandíbula que pueden aliviar el dolor de cabeza. Para más información, podéis contactar con nosotros haciendo clic aquí.
  2. Punción seca: es una técnica invasiva que elimina puntos dolorosos musculares, los llamados “puntos gatillo”. Un “punto gatillo” es una zona de contractura situada dentro de una banda tensa muscular. El tratamiento se lleva a cabo introduciendo una aguja de acupuntura en el punto gatillo miofascial. La mayoría de veces se aplican varias punzadas sin sacar la aguja. Más información sobre esta técnica aquí.
  3. Estiramientos: por medio de movimientos y estiramientos podemos resolver la tensión muscular acumulada y reducir el dolor.

Algunos consejos para prevenir el dolor de cabeza

  • Descansar y dormir las horas suficientes: Tanto un déficit como un exceso de sueño puede producir dolor de cabeza. Es por eso que se aconseja dormir entre 7 y 9 horas al día (en el caso de los adultos) y procurar ir a dormir y levantarnos siempre a la misma hora, incluso los fines de semana; de este modo marcamos siempre una rutina de descanso.
  • Comer suficiente: No debemos suprimir las comidas diarias, especialmente el almuerzo. Es importante poder administrar a nuestro cerebro todos los nutrientes que le sean necesarios para afrontar el día. Una bajada de azúcar en sangre puede provocar dolor de cabeza.

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